Gabriel Ruíz

Gabriel Ruíz
Nació el 18 de Marzo de 1908, en Guadalajara, Jal. Hijo de Rosalío Ruiz y Aurelia Galindo de Ruiz.

Radicó en Guadalajara hasta 1930 y en la ciudad de México, hasta la fecha.

Estudió primaria, secundaria, preparatoria y dos años en la Facultad de Medicina. Realizó estudios musicales en Guadalajara, y a partir de 1930, en la ciudad de México, al ganar una beca en el Conservatorio Nacional de Música. Cuatro años después se presentó en el teatro Abreu, con la Sinfónica Nacional, bajo la dirección del Mtro. Carlos Chávez.

La carrera artística la comenzó en Guadalajara, cuando era niño, sus primeras obras fueron las canciones “Inútil” y “Reto”.

En su juventud practico el basquetbol.

Siempre le gustó viajar.

Al escuchar música, prefiere que sea clásica o la de las Grandes Bandas.

Las obras con las que ha obtenido mayores satisfacciones son: “Amor”, “Desesperadamente”, “Mar”, “La Parranda”, “Usted”, “Mazatlán” y “La Cita”, principalmente porque son las que han logrado mayor internacionalización y gusto del público.

Tiene obras en coautoría con los autores: Ricardo López Méndez, José Antonio Zorrilla “Monis”, Mario Molina Montes, Gabriel Luna de la Fuente, Rodolfo “Chamaco” Sandoval, Teddy Fregoso y Elías Nandino.

Entre los reconocimientos que se le han hecho por su obra y brillante trayectoria están:

Medalla José Clemente Orozco, otorgada por el Decreto Oficial 7051, del Congreso del Estado de Jalisco, recibida de manos del Sr. Gobernador Agustín Yañez, en 1956.

También por Decreto Oficial, en 1978, una calle del Puerto de Mazatlán recibió su nombre. El H. Ayuntamiento del Puerto le entrego las llaves de la cuidad y lo nombraron Hijo Predilecto de Mazatlán, por sus melodías “Mazatlán” y “Noches de Mazatlán”.

En 1962 fue nombrado Delegado Internacional para la Conferencia de Roma, Italia, de la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC), en representación de la Sociedad de Autores y Compositores de Música (SACM).

En 1967 recibió tres diplomas y medallas de oro, de la Broadcast Music Inc. (BMI), de Nueva York, en el teatro de las Bellas Artes, por haber llegado al millón de ejecuciones de las canciones “Amor”, “Mar” y “La Parranda”.

En 1980 fue merecedor del premio Jalisco, que se convirtió en una de sus mayores satisfacciones, ya que le fue otorgado precisamente por el gran número de reconocimientos que ha recibido a través de su muy brillante trayectoria y su aportación al patrimonio artístico de México.

Tuvo lugar en un gran homenaje en el Teatro Degollado, la presea se la entregó personalmente el Gobernador Flavio Romero de Velasco, quien asistió en compañía de su señora esposa y miembros de su gabinete.

En esa misma oportunidad fue nombrado “El melodista de América”. Fue para él un homenaje inolvidable en el que un elenco multiestelar interpretó sus canciones.

A manera de anécdota, narra que en su juventud, en pleno ascenso de su popularidad, en una Feria del Libro, vio al Maestro Carlos Chávez; Gabriel trató de que no lo viera, pero el Maestro Cháves se acercó preguntándole por qué se escondía.

El Maestro Gabriel Ruiz contesto que le apenaba haber dejado la música seria por la romántica popular, a lo que el Maestro Chávez asevero haber escuchado algunas de sus canciones, las consideraba muy bonitas y musicales, asegurándole que iba por buen camino.

Le dijo que también en la música popular se tienen que aplicar reglas muy importantes de composición, donde existe la belleza, ritmo, etc.

Añadió que las canciones deben ser aceptadas por el publico, lo que no es fácil, pero una vez que se logra, la música popular se convierte en un extraordinario reflejo de creatividad, sensibilidad y arte, donde es igual de válido el éxito y muy meritorio el triunfo.

Fuente: Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM).

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